Como un susurro al final de la noche
Blanca y delgada te metes entre mis sábanas
Acaricias mi cuello como una soga de seda
Lo recorres con tus manos delicadas
Asfixias mis pensamientos y te quedas
Liviana, pausada, calmada, colgada
Me tomas de las manos ¡a bailar!
Aprietas suavemente mis muñecas
Las mides, las frotas, las excitas, las atas
Las pintas de rojo de sangre de vena
Las llamas con flautas, hipnosis de ratas
Deshaces mis ritos un corte y ya: Muerta!.
El cuello_la soga, el cuchillo_las venas
Amante que instigas, que invitas, que tientas
Que duermes conmigo cuando estoy hastiada
Cuando sólo quisiera volver a ser nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario